La naturaleza no tiene mail (pero sí tiene voz en tu reporte)

Los estándares europeos de reporte la reconocen como un grupo de interés silencioso, y el desafío es lograr que hable.

Los bosques no responden encuestas y los ríos no van a workshops. Aun así, los Estándares Europeos de Reporte de Sostenibilidad (ESRS) establecen que la naturaleza puede considerarse un grupo de interés afectado silencioso. Eso implica tenerla en cuenta en la doble materialidad: el análisis que define qué impactos, riesgos y oportunidades son relevantes para una empresa.

En nuestro trabajo vemos una costumbre frecuente: la naturaleza aparece en el mapa de grupos de interés, pero nadie habla en su nombre. Queda en la lista y en ningún otro lugar del proceso. Incluirla sin un mecanismo que la represente es completar un casillero, y quien lea el reporte lo va a notar.

¿Cómo hacer que hable? Los propios estándares dan pistas:

  • Organizaciones ambientalistas. Los ESRS reconocen a la sociedad civil y a las ONG como representantes válidos de los grupos afectados.
  • Ciencia y especialistas. Datos sobre calidad del aire, el agua y el suelo, especies amenazadas y áreas sensibles para la biodiversidad.
  • El enfoque LEAP. Sirve para ubicar dónde tu operación y tu cadena de valor tocan la naturaleza.
  • Una silla en el directorio, para quien quiera ir más lejos. Faith in Nature, una marca británica de cosmética, trabaja con un modelo legal de “tutela”: una persona representante habla y actúa en nombre de la naturaleza, con el apoyo de un comité de especialistas ambientales. Además, si el directorio vota en contra de la postura de la naturaleza, debe dar razones equilibradas y completas de su decisión. 
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