Después de meses de negociación, la Comisión Europea adoptó los ESRS revisados como Reglamento Delegado. El resultado es un marco más simple, pero con menos exigencia en varios frentes sensibles.
Los ESRS (European Sustainability Reporting Standards) ya tienen versión final. La Comisión Europea, con el aval de la presidenta von der Leyen y el Colegio de Comisionados, adoptó el Reglamento Delegado que fija estas reglas. Salvo un rechazo de último momento por parte del Parlamento Europeo y el Consejo -que pueden objetarlos, pero no modificarlos, durante los próximos dos meses- esta es la versión que va a regir.
¿A quién le aplica? A todas las empresas europeas alcanzadas por la CSRD desde 2027, aunque las compañías de primera ola ya pueden adoptarlos desde 2026. También van a ser la base para la versión que aplicará a grupos de terceros países con matrices fuera de la UE.
Lo que se sostuvo
La Comisión respetó buena parte del asesoramiento técnico de EFRAG, el organismo que diseñó los estándares. Entre las decisiones que se mantuvieron:
- El principio de presentación fiel como eje central: los reportes deben enfocarse en impactos y riesgos materiales, no convertirse en un checklist de cumplimiento.
- La obligación de cuantificar los efectos financieros anticipados de la sostenibilidad, aunque con un período de transición extendido hasta 2031.
- La doble materialidad, sin la separación forzada entre información de impacto e información financiera que algunos lobbies pedían.
- El benchmark de salarios dignos según criterios de la OIT, más exigente que el mero cumplimiento del salario mínimo.
Lo que se debilitó
Bajo presión de lobby, la Comisión modificó varios puntos que sí afectan la transparencia:
- Emisiones GEI: se eliminó la disciplina que ordenaba cómo definir los límites organizacionales del cálculo (control financiero, control operativo o participación accionaria), abriendo la puerta a que las empresas elijan el criterio que más les convenga.
- Microplásticos: se borró la obligación de reportar sobre microplásticos secundarios, esos que se generan cuando el plástico se degrada, que representan entre el 69% y el 81% de los microplásticos en los océanos. Quedó solo la exigencia sobre los fabricados intencionalmente.
- Derechos Humanos: se sumaron condicionantes para el reporte de incidentes. En lugar de informar todos los reclamos y casos en curso, las empresas van a poder reportar solo los que ellas mismas consideren «sustanciados» o los confirmados judicialmente.
¿Qué implica para las empresas?
Menor carga administrativa no es sinónimo de menor responsabilidad. Los estándares siguen exigiendo reportes materiales y útiles para la toma de decisiones. Las empresas que ya venían reportando con rigor no deberían ver grandes cambios en su forma de trabajar. El desafío está en no confundir flexibilidad regulatoria con licencia para reportar menos: las compañías que elijan el camino fácil en emisiones o derechos humanos van a quedar cada vez más expuestas frente a inversores y grupos de interés que sí piden ese nivel de detalle.
Los ESRS ahora entran en su período de escrutinio de dos meses. Hasta entonces, esta es la foto final del marco que va a definir cómo reportar la sostenibilidad buena parte de las empresas del mundo.