Estándares de Reporte: Latinoamérica habla cada vez más el mismo idioma

Cada vez más países de la región adoptan las NIIF S1 y S2 del ISSB como marco recomendado de reporte y las complementan con requisitos locales. ¿Qué significa este cambio para las empresas?

Durante años, el desarrollo de la regulación sobre sostenibilidad en Latinoamérica avanzó a diferentes velocidades. Cada país impulsó iniciativas propias, con distintos niveles de madurez y enfoques regulatorios. Hoy, ese escenario está evolucionando hacia un modelo con mayor convergencia.

La región se está convirtiendo en una de las que más rápido adopta las NIIF S1 y S2 del International Sustainability Standards Board (ISSB). En lugar de desarrollar estándares completamente nuevos, muchos países están tomando este marco internacional como punto de partida y adaptándolo a sus necesidades mediante normas y guías locales.

Dos tendencias que avanzan en paralelo

Esta transformación puede entenderse a partir de dos movimientos complementarios.

Por un lado, crece la adopción de las NIIF S1 y S2, que buscan establecer un lenguaje común para divulgar información sobre sostenibilidad y facilitar la comparabilidad entre empresas y mercados.

Por otro, algunos países incorporan requisitos específicos a través de su propia regulación. Estas adaptaciones responden a prioridades nacionales, al nivel de desarrollo de los mercados de capitales y a los marcos legales vigentes.

Lejos de ser tendencias opuestas, ambas se refuerzan mutuamente: mientras los estándares internacionales aportan consistencia, la regulación local permite atender las particularidades de cada contexto.

Un patrón que se repite en la región

Aunque los calendarios varían entre países, la implementación suele seguir una lógica similar.

Las primeras organizaciones alcanzadas suelen ser las compañías cotizadas o aquellas sujetas a supervisión de los mercados de valores. A partir de esa primera etapa, muchos marcos regulatorios prevén una ampliación gradual hacia un universo mayor de empresas.

Este enfoque busca facilitar la transición y generar capacidades antes de extender las obligaciones a más organizaciones.

¿Qué implica para las empresas?

Más que un aumento de las exigencias, este proceso representa una mayor armonización regulatoria.

Para las empresas con operaciones en distintos países de Latinoamérica, comprender tanto los estándares internacionales como las particularidades de cada mercado será cada vez más importante para planificar sus procesos de reporte, anticipar cambios regulatorios y aprovechar las sinergias entre jurisdicciones.

La buena noticia es que la región comienza a hablar un idioma común en materia de sostenibilidad. El desafío ahora está en aprender los matices de cada país.

En el mapa que acompaña este artículo recopilamos el estado actual de la regulación en los principales mercados latinoamericanos, incluyendo el nivel de adopción de las NIIF S1 y S2 y las principales normas o guías locales que están marcando el rumbo.

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