El acuerdo de libre mercado con la Unión Europea abre oportunidades únicas para las empresas de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Pero, capitalizarlas requerirá mucho más que competitividad: la sostenibilidad es parte de las condiciones de entrada.
El acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur amplía las exigencias ambientales, sociales y de gobernanza europeas. A medida que avance su implementación, las empresas que quieran exportar al mercado europeo deberán demostrar cada vez más que gestionan adecuadamente sus impactos ESG. La sostenibilidad deja de ser un diferencial reputacional para convertirse en una condición de acceso a uno de los mercados más relevantes del mundo.
Un mercado que exporta sus reglas de juego
El acuerdo elimina más del 90% de los aranceles sobre exportaciones agroindustriales y minerales, incluyendo productos como carne bovina, soja, bioetanol y metales. Esto abre oportunidades de crecimiento, mayor previsibilidad y acceso preferencial a un mercado de más de 400 millones de personas.
Sin embargo, no todas las empresas podrán aprovecharlas de la misma manera.
El acceso al mercado europeo estará cada vez más vinculado al cumplimiento de requisitos relacionados con cambio climático, deforestación, derechos humanos y transparencia corporativa.
Además, el acuerdo incorpora compromisos alineados con el Acuerdo de París y cuenta con un fondo de cooperación de 1800 millones de euros destinado a apoyar las transiciones ecológica y digital.
Las 3 regulaciones europeas que marcarán la agenda
La Unión Europea está construyendo un marco regulatorio que extiende sus exigencias a toda la cadena de valor, incluso fuera de sus fronteras.
- Reglamento de Deforestación de la Unión Europea (EUDR)
Prohíbe la comercialización de productos asociados a la deforestación y exige demostrar el origen de las materias primas mediante sistemas de trazabilidad y geolocalización. - Directiva sobre Debida Diligencia en Sostenibilidad Corporativa (CSDDD)
Exige que las grandes empresas identifiquen, prevengan y gestionen riesgos e impactos sobre los derechos humanos y el ambiente a lo largo de toda su cadena de valor. - Directiva de Reporte de Sostenibilidad Corporativa (CSRD)
Obliga a reportar riesgos, impactos y oportunidades de sostenibilidad mediante criterios cada vez más rigurosos de transparencia y trazabilidad de la información.
Cuatro desafíos para los que hay que prepararse
- Reportar con datos sólidos
Los compradores europeos necesitarán información cada vez más detallada sobre emisiones, biodiversidad, uso del agua, condiciones laborales y otros indicadores de sostenibilidad. Si formas parte de una cadena de suministro internacional, es probable que tus datos ya alimenten los reportes de tus clientes. - Garantizar la trazabilidad de los productos
Demostrar el origen de una materia prima será tan importante como asegurar su calidad. En sectores como la carne bovina, soja, forestal o minería, la capacidad de rastrear el producto desde su origen será un requisito clave para mantener el acceso al mercado. - Gestionar riesgos en toda la cadena de valor
Las empresas europeas deberán evaluar a sus proveedores con mayor profundidad. Esto implicará auditorías, cláusulas contractuales específicas, planes de mejora y mecanismos de seguimiento vinculados a derechos humanos, condiciones laborales y desempeño ambiental. - Preparar a las PyMEs para nuevas exigencias
Aunque muchas pequeñas y medianas empresas no estarán alcanzadas directamente por las regulaciones europeas, sí lo estarán por los requerimientos de aquellos clientes que vendan a la UE. La capacidad de proveer información confiable, adoptar procesos de gestión y responder a evaluaciones de sostenibilidad será un verdadero diferencial.